Les comparto mis palabras en la presentación del libro de Martín Mérida: "El viaje que no elegimos". Es un libro de poesía, que también invita a la reflexión filosófica sobre el Holocausto con perspectiva diacrónica, es decir: nos invita a mirar nuestro presente, a través de ese trágico pasado.
Estoy segura de que mis amistades "cleteras" disfrutarán con el penúltimo poema de Martín, que cito en este escrito.
***
Muy buenas tardes a todos y todas. Voy a comenzar y terminar con poemas del libro que nos reúne hoy: "El viaje que no elegimos", escrito por nuestro amigo Martín Mérida. Leo el primer poema:
Nadie vino a este mundo
como invento para alimentar
un viaje no elegido.
Sin embargo estamos aquí
forjando el trayecto
que nos conduzca a casa (Mérida, 2009, 33).
Estos versos revelan la mirada de Martín Mérida, quien a través de la poesía evoca el espanto que se vivió en los campos de concentración nazi. "En estos días derrumban la memoria" (59), dice el autor a Paul Celan, un poeta cuyos padres murieron en campos de concentración. Martín nos invita a través de su magnífica obra a filosofar poéticamente, a viajar con racionalidad analógica para reconstruir la memoria y para elegir un camino que conduzca hacia la reflexión sobre la barbarie del Holocausto: una de las más terribles manifestaciones de la exclusión, que ha caracterizado una modernidad univocista que sólo aceptaba un paradigma de lo humano, y que parece perpetuarse en nuestros días (Ballesteros, 2000).
Octavio Paz decía que "La Edad Moderna ha exaltado al individualismo y ha sido, así, el período de la dispersión de las conciencias. Los poetas han sido particularmente sensibles a este vacío” (1990, 64). Martín Mérida es un poeta y filósofo del siglo XXI, que nos lleva de la mano para que escuchemos su poesía o, como decía Octavio Paz (1990) su "otra voz", dando la palabra a otras múltiples voces. Martín emprende con su obra el camino hacia un viaje en el que sí elige acompañar y ser acompañado por algunas víctimas del holocausto que dejaron su legado, como Ana Frank. También se hace acompañar por otros poetas y filósofos, que hacen del encuentro la ocasión para trascender hacia la otredad de la existencia humana y así responder críticamente ante las "promesas del absurdo" (13). Son voces que confían en la capacidad humana para construir nuestro mundo con el fundamento del respeto, la inclusión y la justicia:
A través de pedazos
de lo que fue el mundo
la intemperie nos nombra, sin máscaras
frente al abismo (20).
La obra de Martín Mérida nos invita a elevar la mirada, a apreciar la humanidad anulada por una perspectiva supuestamente racional, que propició la anulación del otro en su sentido más radical: el otro que no merece tener ser, porque es distinto y por ende, amenazante:
Quisieras morir de estar muerto (...)
porque está prohibido acostarse sobre el mármol de la mirada pública (...)
Morir.
¿Qué estás diciendo? (...)
sólo muere quien es alguien (49)
Con el poderoso recurso de la otredad que lo vincula con autores como Paul Ricoeur (1996), Emmanuel Lévinas (1993) y Paul Celan entre otros, Mérida se dirige a los prisioneros en los campos de concentración, no sin antes hacer una crítica al racionalismo que justificó un sistema que les orilló a perder su propio hogar:
Estaban ahí cuando se les forjó en des-habitados
a través de lecciones llenas de lógica
Y ya habituados al despojo
soñaron con el recibimiento
de alguna vez poder contarlo
empezando por decir:
Ustedes -habitantes de otras épocas-
eran también cada uno de nosotros (30).
Este poema es otra manera de decir, con palabras de Martin Buber, “me realizo al contacto del Tú; al volverme Yo, digo Tú. Toda vida verdadera es encuentro” (Buber, 1994: 13).
Hanna Arendt, filósofa judía que vivió el Holocausto, escribió para la revista The New Yorker un informe sobre el proceso que se llevó a cabo contra Adolf Eichmann en Jerusalén, un funcionario nazi de alto rango que fue capturado por el Mossad. Cuando se le cuestionó sobre su complicidad con el nazismo, afirmó que "siempre había vivido con los preceptos morales de Kant" pero según Arendt "se había limitado a prescindir de la fórmula kantiana por haber dejado de ser aplicable (...) la había modificado de manera que dijera (...) según la fórmula del “imperativo categórico del Tercer Reich” (...): ´Compórtate de tal manera que si el Fürer te viera aprobara tus actos´” (Arendt, 1999, 206).
La justificación del horror del Holocausto en casos como éste, hizo que esta filósofa analizara críticamente las consecuencias de la irreflexión humana, porque Eichmann parecía incapaz de darse cuenta de su maldad. La banalidad de su acción -de ahí el título de su informe, "La banalidad del mal"- se debía a la irreflexión de Eichmann ante los "crímenes legalizados por el Estado", como él mismo justificaba sin sentido crítico alguno (1999, 206).
El nazismo convirtió a los crímenes en acciones legales y a las acciones morales en ilegales, por eso Arendt exhortaba a repensar las ciencias humanas, para que sean más capaces de promover las nociones de justicia en toda acción humana. Ésta es la labor que realiza Martín Mérida en su libro "El viaje que no elegimos", quien no sólo interpela a los hombres en aquellos tiempos de oscuridad (Arendt, 2001), porque también en la actualidad
El bien y el mal viajan en la misma máquina
en nombre de una moral: nido de buitres.
Mientras el mal mata a la vaca
el bien le detiene la pata.
El bien y el mal tienen instrucciones
de desaparecer rastros:
Borrón y cuenta nueva
por si Dios se da a la fuga.
Nuestro autor nos habla también sobre el viaje que no elegimos quienes en esta época postmoderna también somos prisioneros de un paradigma tecnocrático, que tiende a la exclusión de la otredad:
El culto hacia la máquina es fúnebre cortejo.
Sobre ruedas del viaje que no elegimos
se atiza veneno de producir ceguera (13).
Haciendo alusión a la experiencia de un amigo que fue atropellado por un automóvil cuando conducía su bicicleta, Martín establece un puente analógico entre los coches y los trenes, que en la época del nazismo transportaban a los judíos hacia los campos de concentración. Ambos pueden conducir al mismo destino: la muerte.
No son los trenes de Hitler
los que ahora llevan a matarnos.
Se trata de automóviles
Automó-viles
con choferes deslizándose
contra los que a pie siembran poemas
a pesar del asfalto
y el cielo envuelto en humo (26).
Concluyo mi reflexión con el poema que me fascinó desde la primera vez que leí la obra de Martín Mérida, porque consiste en un canto en el cual se entrelazan la filosofía y la poesía:
Desde el tráfago de las ocupaciones
el filósofo Martin Buber nos percibió sin techo
y esclavos del reloj.
Desde el tráfago de las ocupaciones
el filósofo Martin Buber señaló caminos
contra la máquina de escribir razón
Desde el tráfago de las ocupaciones
el filósofo Martin Buber dijo que
el mundo no está hecho desde el hombre.
Y se puso a vivir el tú eres yo (16).
Muchas felicidades, querido Martín. Felicidades y gracias por esta obra.
Referencias:
Arendt, H. (1999) Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre la banalidad del mal. Barcelona: Lumen.
Arendt, H. (2001) Hombres en tiempos de oscuridad. Barcelona: Gedisa.
Ballesteros, J. (2000) Postmodernidad: decadencia o resistencia. Madrid: Tecnos.
Buber, M. (1995) ¿Qué es el hombre? México: FCE.
Lévinas, E. (1993). El tiempo y el otro. Barcelona: Paidós.
Mérida, M. (2009) El viaje que no elegimos. México: Literalia.
Paz, O. (1990) La otra voz. Barcelona: Seix Barrral.
Ricœur, P.(1996) Sí mismo como otro. Madrid: Siglo XXI.
Genera la equidad
La equidad es un imperativo ético de nuestro tiempo: conscientes de la coexistencia, queremos liberarnos de la dominación y de la exclusión. Este es un espacio para "generar" la equidad, a partir de la reflexión y el análisis crítico sobre lo que acontece en el mundo y en nuestra vida cotidiana. La corresponsabilidad es el puente que une las realidades que hoy se encuentran escindidas: partidos políticos y ciudadanía, ricos y pobres, hombres y mujeres, generaciones presentes y futuras.
miércoles 7 de diciembre de 2011
sábado 27 de agosto de 2011
Verdugos y vialidades: rumbo al Carfree!
Dra. Alicia Ocampo Jiménez
Versión corregida y aumentada. La nota original se encuentra en Mural.com, si tienes claves de acceso: http://t.co/hrmrE4S
Hace unos días se armó una revuelta en Twitter por las declaraciones de Ángel Verdugo sobre los ciclistas, a quienes llamó la nueva plaga de la ciudad: "Les conmino a que si ven esta nube de langostas, láncenles el vehículo de inmediato, no les den oportunidad de nada, aplástenlos a ver si así entienden". También sugirió que no aspiremos a vivir como si fuéramos parisinos. No puedo evitar remontarme a la época que viví en España, cuando realizaba mis estudios doctorales.
En Valencia aprendí cómo el urbanismo puede dar primacía a lo humano. Las banquetas son anchas para dar un espacio amigable al peatón, los pasos de cebra están bien pintados y ningún coche se atreve a pisarlos. Por las ciclovías transitan personas de todas las condiciones sociales, el transporte público tiene carril exclusivo y andar en coche puede ser el medio más lento para llegar a ciertos destinos. La ciudad cobra muy caro a los coches, porque elevan el costo social: quien daña más al entorno, debe pagar más. Conseguir el carnet de conducir es caro y difícil.
Lo que me resultaba inusual en México, se volvió mi modus vivendi en España: andaba en metro, autobús, bicicleta y tren suburbano. Comprendí que una sociedad democrática no sólo promueve la libertad, sino también igualdad. En orden de importancia se debe dar primacía a personas con discapacidad, luego al peatón, después al ciclista y por último al coche.
El urbanismo de Valencia era muy pedagógico y sus habitantes actuaban con la conciencia de que invertir el orden de las relaciones, implicaría dar primacía al más gandalla. Es difícil consolidar sociedades democráticas, cuando el urbanismo genera desigualdades y exclusión de los más vulnerables. Les comparto dos experiencias que revelan la racionalidad urbanística -si se le puede llamar así- que impera en ese país:
El primer día que llegué a la ciudad, estaba cenado con un grupo de estudiantes. Cuando pregunté cuánto tiempo me llevaría llegar a la Universidad de Valencia, una de ellas me respondió rápidamente: "Veinte minutos andando". Con esa respuesta toqué la tierra donde viviría varios años. Recuerdo que hasta las piernas me temblaron: "¿Por qué mides el tiempo de recorrido con ese criterio? ¿Andando? ¿Qué acaso no existen otros modos de desplazarse en esta ciudad?". Me volvió a decir: "Claro, pero puedes llegar andando. Yo uso el autobús sólo cuando voy tarde".
En otra ocasión tuve que usar un coche prestado y no me di cuenta de que estaba invadiendo el "paso de cebra" (como le llaman en España) de una pequeña calle que nunca olvidaré, porque una recia mujer golpeó el cofre del coche y me gritó: "¿Qué no ves que éste es mi espacio, imbécil? A ver si lo respetas". En ese instante pedí perdón y metí reversa no sólo en el coche, sino también en el "chip": Aquí el peatón es primero y tiene poder.
En México merecemos calles con condiciones de movilidad digna, con el modelo parisino o con otro. No es justo que se culpe a los ciclistas porque circulan entre los coches, en un país donde las vías se han creado para privilegiar a quienes están protegidos por la coraza del vehículo, dejando en total indefensión a quienes están en desventaja. En vez de generar el respeto hacia los peatones y ciclistas, se les convierte en objetos que no merecen la mirada de quien conduce un automóvil: el coche es primero, esa es la cruda realidad mexicana.
Es apremiante que el gobierno local se empeñe en cambiar la terrible situación que estamos viviendo. En la medida que se privilegia a las vías rápidas para los coches, perpetúan el elitismo que Peñalosa intentó erradicar cuando cambió el urbanismo de Bogotá: "una vía para bicicletas es un símbolo poderoso de equidad, demuestra que un ciudadano es igual si tiene una bicicleta o un carro".
"You will say I am a dreamer", pero del 5 al 9 de septiembre se llevará a cabo en Guadalajara el Congreso "Hacia ciudades libres de autos: ciudades para la gente desde la gente" (www.carfree.mx). Las organizaciones convocantes (Ciudad para todos y GDL en bici) han sido promotoras de la participación ciudadana y de un modelo incluyente de ciudad. Con este evento reforzarán su empoderamiento, lo que hace pensar que esta caótica ciudad tiene futuro.
Postdata: acabo de salir a andar en bici para comprar un refresco en el OXXO, a una cuadra de casa de mis suegros. No había banquetas y mucho menos vía para bicicletas. Cuando un peatón vio que me acercaba a él, se bajó a la avenida. Le dije: "No, súbete y yo paro hasta que pases". Me miró con extrañeza a manera de agradecimiento. Ésta es una evidencia de que el orden está invertido en nuestro país: primero el coche, luego la bici y al final, muy al final: el peatón.
www.twitter.com/AliceOJ
sábado 13 de agosto de 2011
lunes 8 de agosto de 2011
¿El orgasmo de quién por quién?
Este artículo se le debo a mi amiga Paola Alín (@paoalin), con quien dialogué por Twitter sobre el Día Internacional del Orgasmo Femenino.
Como sabrán, es una iniciativa que impulsó hace cinco años Arimatei Dantas, concejal de Esperantina (Brasil). Tal parece que este personaje quiso pagar sus deudas sexuales a la esposa, instaurando oficialmente el Día del Orgasmo Femenino en su ciudad. Al principio se celebraba el 9 de mayo y luego se cambió al 8 de agosto, con el objetivo de obligar a los hombres a conseguir que sus parejas lleguen al clímax (¡Por lo menos ese día!). Otros países se han unido a la causa, incluso ya se comienza a hablar del Día Internacional del Orgasmo Femenino.
Sinceramente quise eludir el tema durante todo el día, porque me provocaba una irreflexiva aversión. No por el tópico mismo, sino por el tinte con el que se ha planteado. Después del diálogo con Paola pude abordar la cuestión de manera más analítica. Ahora creo que vale la pena tomarla en serio, sobre todo considerando al sector de mujeres mexicanas que nunca ha experimentado un orgasmo. En una investigación que realizamos el año pasado en un municipio de Jalisco, un preocupante número de mujeres (más del 50%) decían que nunca había tenido placer en sus relaciones sexuales. Recuerdo a una de ellas que dijo: "Él nomás se sale cuando ya terminó y yo no siento nada".
El orgasmo es una de las tantas formas que tenemos los seres humanos para potenciar el poder que tenemos, este último entendido como facultad o energía para actuar o decidir, para tomar la propia vida en las manos. Sin embargo, se estima que la anorgasmia es padecida por 50% de las mujeres en México (http://bit.ly/iVOwcq) y de Latinoamérica en general, según reporta Mirta Granero, Directora del Instituto Kinsey de Sexología en Argentina. En una cultura machista como la nuestra, el orgasmo femenino ha sido un tema silenciado incluso en la actualidad.
Es importante que nos liberemos de planteamientos puritanos que han puesto el imperativo de la virginidad y la "modestia" de las mujeres, hasta niveles verdaderamente represores que afectan a la salud mental y sexual de las mujeres. Sin embargo, no coincido con el modo como se ha instaurado el Día Internacional del Orgasmo Femenino.
Como les decía, los orígenes de esta celebración me provocan aversión. A diferencia del Día de la Mujer, que se caracterizó por ser una lucha de las mujeres por sus derechos, en este caso se trata de la imposición de un hombre que exige a otros hombres que hagan sentir placer a sus parejas. El fondo de la exigencia de Arimatei Dantas tiene una trampa. Perpetúa un modelo de relaciones que ha sido muy nocivo para hombres y mujeres, porque nos asume como carentes de poder "desde-dentro" para desarrollar nuestro potencial sexual. ¿Quiénes son los culpables de las desgracias femeninas, incluso en ese terreno? ¡Los hombres! ¿Quién debe solucionarlo? ¡Pues ellos! Pésima lógica que termina anulando a las mujeres, porque asume que los hombres son sujetos activos y que nosotras somos seres pasivos.
Nunca olvidaré lo que me comentó una amiga que era anorgásmica. Fue a terapia y se dedicó a culpar al marido de sus desdichas, tanto en la cama como en la vida ordinaria. Su vida consistía en una queja constante por sus carencias, todas ellas culpa de su marido. La terapeuta le dijo: "Tu orgasmo es tu responsabilidad. No culpes a tu marido". Cuando ella se tomó en serio esta frase, también se fue alejando de esa mentalidad en la que somos educadas casi todas las mujeres mexicanas. Dejó de esperar que su sapo se convirtiera en Príncipe Azul y se hizo protagonista de su propia felicidad, por ende, de su propio placer sexual. El orgasmo se puede compartir, pero no es justo que se cargue sobre los hombros del otro.
Me parece una excelente idea que se aborde abiertamente este tema. Por eso quiero aprovechar la ocasión para solicitar amablemente que se eleve la mirada en el análisis y la vindicación del orgasmo femenino. Me sumaré a la causa cuando el tono no sea de "pobreteo" con las anorgásmicas, que tal vez dejarán de serlo si se lo proponen.
La humanidad se desarrollará verdaderamente cuando las mujeres aprendamos a ser protagonistas y dejemos de asumirnos como víctimas. Cuando tomemos conciencia de que nuestra propia vida, nuestra felicidad y nuestro placer sexual son una responsabilidad personal. En algunos casos, esa toma de conciencia será un verdadero renacimiento. Voto para que así sea para todas.
Si quieres comentarme algo, te espero en Twitter (@AliceOJ) o Facebook (Alice OJ)
Como sabrán, es una iniciativa que impulsó hace cinco años Arimatei Dantas, concejal de Esperantina (Brasil). Tal parece que este personaje quiso pagar sus deudas sexuales a la esposa, instaurando oficialmente el Día del Orgasmo Femenino en su ciudad. Al principio se celebraba el 9 de mayo y luego se cambió al 8 de agosto, con el objetivo de obligar a los hombres a conseguir que sus parejas lleguen al clímax (¡Por lo menos ese día!). Otros países se han unido a la causa, incluso ya se comienza a hablar del Día Internacional del Orgasmo Femenino.
Sinceramente quise eludir el tema durante todo el día, porque me provocaba una irreflexiva aversión. No por el tópico mismo, sino por el tinte con el que se ha planteado. Después del diálogo con Paola pude abordar la cuestión de manera más analítica. Ahora creo que vale la pena tomarla en serio, sobre todo considerando al sector de mujeres mexicanas que nunca ha experimentado un orgasmo. En una investigación que realizamos el año pasado en un municipio de Jalisco, un preocupante número de mujeres (más del 50%) decían que nunca había tenido placer en sus relaciones sexuales. Recuerdo a una de ellas que dijo: "Él nomás se sale cuando ya terminó y yo no siento nada".
El orgasmo es una de las tantas formas que tenemos los seres humanos para potenciar el poder que tenemos, este último entendido como facultad o energía para actuar o decidir, para tomar la propia vida en las manos. Sin embargo, se estima que la anorgasmia es padecida por 50% de las mujeres en México (http://bit.ly/iVOwcq) y de Latinoamérica en general, según reporta Mirta Granero, Directora del Instituto Kinsey de Sexología en Argentina. En una cultura machista como la nuestra, el orgasmo femenino ha sido un tema silenciado incluso en la actualidad.
Es importante que nos liberemos de planteamientos puritanos que han puesto el imperativo de la virginidad y la "modestia" de las mujeres, hasta niveles verdaderamente represores que afectan a la salud mental y sexual de las mujeres. Sin embargo, no coincido con el modo como se ha instaurado el Día Internacional del Orgasmo Femenino.
Como les decía, los orígenes de esta celebración me provocan aversión. A diferencia del Día de la Mujer, que se caracterizó por ser una lucha de las mujeres por sus derechos, en este caso se trata de la imposición de un hombre que exige a otros hombres que hagan sentir placer a sus parejas. El fondo de la exigencia de Arimatei Dantas tiene una trampa. Perpetúa un modelo de relaciones que ha sido muy nocivo para hombres y mujeres, porque nos asume como carentes de poder "desde-dentro" para desarrollar nuestro potencial sexual. ¿Quiénes son los culpables de las desgracias femeninas, incluso en ese terreno? ¡Los hombres! ¿Quién debe solucionarlo? ¡Pues ellos! Pésima lógica que termina anulando a las mujeres, porque asume que los hombres son sujetos activos y que nosotras somos seres pasivos.
Nunca olvidaré lo que me comentó una amiga que era anorgásmica. Fue a terapia y se dedicó a culpar al marido de sus desdichas, tanto en la cama como en la vida ordinaria. Su vida consistía en una queja constante por sus carencias, todas ellas culpa de su marido. La terapeuta le dijo: "Tu orgasmo es tu responsabilidad. No culpes a tu marido". Cuando ella se tomó en serio esta frase, también se fue alejando de esa mentalidad en la que somos educadas casi todas las mujeres mexicanas. Dejó de esperar que su sapo se convirtiera en Príncipe Azul y se hizo protagonista de su propia felicidad, por ende, de su propio placer sexual. El orgasmo se puede compartir, pero no es justo que se cargue sobre los hombros del otro.
Me parece una excelente idea que se aborde abiertamente este tema. Por eso quiero aprovechar la ocasión para solicitar amablemente que se eleve la mirada en el análisis y la vindicación del orgasmo femenino. Me sumaré a la causa cuando el tono no sea de "pobreteo" con las anorgásmicas, que tal vez dejarán de serlo si se lo proponen.
La humanidad se desarrollará verdaderamente cuando las mujeres aprendamos a ser protagonistas y dejemos de asumirnos como víctimas. Cuando tomemos conciencia de que nuestra propia vida, nuestra felicidad y nuestro placer sexual son una responsabilidad personal. En algunos casos, esa toma de conciencia será un verdadero renacimiento. Voto para que así sea para todas.
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martes 3 de mayo de 2011
jueves 14 de abril de 2011
Con Sergio Fajardo y mis querid@s alumn@s!!
Aunque luego subiré con calma los audios, videos y reflexiones sobre el encuentro con Sergio Fajardo, les comparto por ahora esta foto que me hice con lo que quedaba de mi alumnado en el diálogo que tuvieron el día de hoy con él. No fue una conferencia sino un encuentro de diálogo y estuve como "pavorreala" porque las preguntas que hicieron Mike y Gloo, fueron geniales.

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